8.17.2017

MIND DETOX


Hoy me he dado cuenta de que somos muertos en vida. Sí. Con las nuevas tecnologías nos hemos olvidado de vivir, de socializar, de quedar con una caña de por medio. Hoy en día todos estamos demasiado ocupados como para quedar con nuestra gente, y tan solo buscamos los intereses. Los intereses de prefiero quedar con mi novia/o a quedar con mis amigos porque de ellos ya se de su vida por whatsapp. Y sin embargo, no nos damos cuenta de que poco a poco, nos estamos quedando sin amigos, que poco a poco perdemos a esa gente que nos importa y no es hasta que quieres hacer un plan cuando te das cuenta de que estás solo. Sí, solo. Puedes seguir manteniendo el contacto, pero a la hora de la verdad, nadie estará ahí. Vivimos en función de una lucecita en la pantalla o un sonido que nos indica una notificación. Corre, deja todo lo que estás haciendo y mira el móvil, porque es más importante hablar por un grupo de personas que dicen ser tus amigos a prestar atención a la persona que está a tu lado. Corre, contesta, deja de estudiar y sigue discutiendo con tu novio por cosas que han provocado las redes sociales.
Como si no tuviésemos suficiente con la vida en si, que necesitamos vivir constantemente conectados, saber qué pasa a nuestro alrededor, ver los 457 stories de la gente porque necesitas saber que no estás peor que ellos, contestar a esa luz parpadeante de notificación de Whatsapp porque tienes más interés que en el próximo episodio de Juego de Tronos (y eso que entre Daenerys y Jon cada vez hay más tensión), porque necesitas enseñar esos 42 vídeos absurdos de "risa" a toda la familia o no puedes vivir tranquilo, porque contestar a todas tus amigas tiene prioridad a hacerle caso a quien te está hanlando justo al lado y obviamente, se tiene que esperar.
Hoy somos más cobardes que nunca, y mañana lo seremos más aún, y cada día que pase lo seremos más que el día anterior, porque nos escondemos tras una pantalla para decir todo lo que no nos atrevemos en persona, porque pensamos que a través de una pantalla las cosas no cuentan, porque nos hemos inventado ese derecho de no invadas mi intimidad mirando mi móvil pero no tengo nada que ocultar, o sí.
Que nos creemos reyes y señores de todo, porque yo tengo más seguidores que ese inútil, por eso mismo asume que te voy a despreciar.
Se nos ha olvidado que todos somos personas, y ante todo, seres vivos. Porque un animal por el simple hecho de estar vivo se merece el mismo respeto que tú, y que una persona por el simple hecho de respirar se merece el mismo respeto que tú, da igual el color, la nacionalidad, el idioma, la altura, el físico, la inteligencia... porque tú precisamente por criticar no vas a ser más listo que él.
Otro concepto que nos hemos inventado: #influencer. Personas que influyen de algún modo sobre otras. Mi madre es influencer. Y mi padre. Y mi abuelo. Y mi mejor amiga. Y Kate Moss. No tú una tia del montón con medianamente gusto para vestir y un equipo grande como tu ego detrás. Gente que al fin y al cabo, son los nuevos Justin Bieber, Jonas Brothers, Hannah Montana (perdonad las referencias pero es lo que había en mi época). Mueven tantas masas casi como ellos cada vez que van a aparecer en algún lado. Las marcas los contratan por la gente que mueven. Venden su cara y nada más.
Ya puestos a darle un uso a la palabra, para mi un influencer es gente que crea contenido. Que crea tendencias, que son unas Kate Moss de la vida, que no les ha hecho falta miles de personas que les muevan porque han brillado solitos, y por qué? Porque se han puesto una combinación imposible de ropa y consiguen que se vea bien, porque ven más allá del ahora de las tendencias. Crear es ser influencer. Y creo que hay personas que se lo curran mucho para crear buen contenido y ellos son los verdaderos influencers.
Dicho esto y habiéndome cansado de imaginar mi vida pegada al teléfono perdiendo tiempo, me he dado cuenta de que actuar es mejor que hablar, que dejar el móvil apartado te desintoxica, y en vez de tantos planes detox para el cuerpo, desintoxica tu mente y podrás vivir de verdad.